Términos Básicos en Disciplina Positiva. Qué es Destaparse, el Cerebro Triuno y Conectar ⭐⭐⭐

Este post es el primero de una serie de ellos en los que te explicaré los términos más usados en Disciplina Positiva para que no te suene «a chino», pondré ejemplos prácticos y fáciles de entender para que no haya ninguna duda de su significado ツ

Términos Básicos usados en Disciplina Positiva 📚

En la educación de los niños… ¿Qué significado tienen las palabras que empiezas a oir continuamente al meterte en el mundo de la crianza con Disciplina Positiva? Vamos con ellos!


1. Destaparse:

Una parte esencial en los talleres de disciplina positiva es saber cómo funciona el cerebro.

De manera resumida el término destaparse viene de esas situaciones en las que sentimos que las emociones cogen las riendas de la situación, toman el mando y se apoderan de nosotr@s de tal forma que decimos o hacemos cosas de las que, al poco tiempo, nos arrepentimos.

Esas situaciones en las que «soltamos sapos y culebras» por la boca para luego decirnos a nosotr@s mism@s: «me he pasado, no era para tanto…»

Pues todo eso que te sucede, tiene que ver con la pérdida de las funciones ejecutivas en los momentos en los que salimos de nuestro centro de control y nos «destapamos» (no hay razonamiento, no hay lógica, no hay solución de problemas) y somos pura emoción (emoción que nos desborda).

Es como si perdiéramos el tejado de nuestra casa (cerebro) y quedáramos expuestos.

En casa puedes explicarle a tus hij@s si están destapados de una forma muy visual para que lo entiendan, como te muestro en la siguiente ilustración:

Destapados como cocodrilos

Animal de vector creado por Freepik

Con la mano extendida, simulamos la boca de un cocodrilo como símil para indicarles a los más pequeños que están «destapados» y deben «taparse» (usar su lado racional del cerebro) para poder calmarse. Este es un concepto que se explica en mis talleres de forma muy visual.


2. El Cerebro Triuno:

Gracias a los avances de neurociencia, a los estudios de Paul Mclean y los libros de Daniel Siegel, sabemos hoy día que poseemos tres cerebros en uno, lo que se conoce como «cerebro tri uno»:

  • El cerebro primitivo o reptil;
  • El sistema límbico;
  • Y el cerebro racional o neocórtex.

Ésta, es una manera simplificada de poder representar el cerebro y entender facilmente cómo funcionamos día a día y qué parte del cerebro puede estar implicado en determinados momentos. Veámoslos:

2.1. El cerebro primitivo:

El cerebro primitivo es esencial cuando necesitamos tomar decisiones inmediatas, sin que pasen por el razonamiento.

Ejemplo:
Impedir que nuestro hijo meta los dedos en un enchufe, apartando su mano del mismo.

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2.2. El sistema límbico:

El sistema límbico es aquel que regula nuestras emociones y nos permite entender al otro, expresar cómo nos sentimos, lo que nos gusta o nos desagrada.

Ejemplo:
No comer una comida que nos produce rechazo, puede estar en mal estado o simplemente no nos gusta. Los niños y la verdura… ¿te suena?  😉

2.3. El cerebro racional:

El cerebro racional es aquel que nos ayuda a tomar conciencia, a recapacitar, a darnos cuenta de que podemos actuar de otra manera y actuar en consecuencia.

Ejemplo:
Resolver un problema.

2. Conectar:

Se refiere al acto por tu parte, como madre, padre o educador, de empatizar con los sentimientos del niño cuando está enfadado, triste, etc… Conectamos con sus sentimientos para luego educar.

Un ejemplo típico de lo que debemos o no hacer es el siguiente:

Ejemplo:
Juanito está jugando con su balón de una forma, digamos, alocada y, aunque ya le has advertido de que se puede caer, continúa su ritmo de juego hasta que… Patapaf !!! tropieza y cae al suelo entre llantos.

Y tu… ¿Qué haces al verlo? empleas el «¿ves? ¡Ya te lo dije!». Este es el primero de los errores más comunes y que hemos cometido tod@s alguna vez. Pero cuando Juanito llora de dolor, por una pequeña herida en la rodilla que se ha hecho, además le recriminas con ese «Bah, pero si eso no es nada hijo, ni siquiera se ve la herida» cometiendo así el segundo error.


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Photo by peoplecreations / Freepik

De este modo no conectamos con el niño, sino que sermoneamos. Estarás pensando «Ya, pero ¿cómo lo hago entonces?… Veámoslo con el mismo ejemplo resuelto de un modo diferente:

Primero está bien avisar, pero avisar es avisar y no advertir, de que se puede tropezar con el balón si continua jugando a ese ritmo. Pero Juanito desoye tu consejo y continua hasta su caída.

En este momento debes tranquilizarte (dependiendo de la magnitud del accidente, claro) y luego acercarte a él cogiéndolo o abrazándolo y, lo que es fundamental para conectar, diciéndole cómo se ha tenido que asustar al perder el equilibrio y lo que tiene que dolerle la herida que se ha hecho el caerse al suelo así, de repente.

Verás que de este modo su actitud será completamente diferente a la primera. Haz la prueba y, si quieres, nos lo comentas en este mismo post.

CONEXIÓN antes que CORRECCIÓN 👌


Quieres preguntar algo o compartir algo? hazlo al final de este post  😀 


¿No te funciona lo que haces a diario con tus hijos? ¿Quieres cambiar tu forma de ver la crianza y la educación?

Si quieres aprender más sobre la Disciplina Positiva, conocer su método y técnicas y aplicar sus herramientas apúntate a alguno de nuestros talleres, comprobarás como sí, existe un método que funciona. 😉

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